Probamos el Koningsdam de Holland America... y esto fue lo que pasó😕
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Después de casi 90 cruceros, volvimos a navegar con Holland America Line, esta vez a bordo del Koningsdam, en una ruta corta desde San Diego hasta Santa Bárbara, Isla Catalina y Ensenada México. Teníamos muchas expectativas con esta naviera que siempre se ha presentado como “premium”, pero el viaje nos dejó sensaciones mezcladas: un embarque al estilo noventero en la terminal de San Diego, una sopa de cebolla que parecía té de calcetín, un desayuno que nunca llegó, y unos shows que sinceramente se quedaron cortos. Aun así, el barco es precioso, tranquilo y muy bien cuidado. Nuestra cabina interior fue cómoda y silenciosa, la piscina con techo retráctil se agradece para el clima cambiante de California, y el Grand Dutch Café fue nuestro rincón favorito para un buen cappuccino con vista al mar. El segundo día vivimos algo diferente: la famosa Orange Party de Holland America, con cócteles naranjas, canapés gratis y una animadora filipina que puso a todos a bailar (¡incluso a los oficiales del barco!). Una noche divertida que rompió con el ambiente tranquilo típico de la naviera. En resumen: el Koningsdam ofrece elegancia y calma, pero ya no se siente tan premium como antes. Buena atención, espacios hermosos y un ambiente relajado… aunque la competencia ya le pisa los talones. ⏱️ Timestamps 00:00 – Embarque en San Diego (terminal estilo 90s) 01:40 – Primeras impresiones del barco 02:10 – Nuestra cabina interior y detalles 03:25 – La piscina con techo retráctil 04:45 – Cena y el fiasco de la sopa de cebolla 05:10 – Desayuno perdido y cómo lo resolvieron 06:30 – La comida: correcta pero sin “wow” 07:45 – El Grand Dutch Café ☕ 08:50 – Música y entretenimiento: luces y sombras 09:40 – La Orange Party 🍊 (una gran sorpresa) 10:20 – Santa Bárbara, Catalina y Ensenada 10:40 – Reflexión: elegancia sin exagerar 10:50 – Conclusión: Holland America, entre el pasado y el presente